Ayudá a tu cuerpo a ser más fértil

Ayudá a tu cuerpo a ser más fértil

Aumentá tus probabilidades de concebir logrando un equilibrio hormonal.

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Se nos ha dicho siempre que, incluso en condiciones ideales hormonales y de ovulación, el embarazo sucede solo en un 30% de los casos.

Pero si esto es así, ¿por qué hay mujeres que quedan embarazadas al primer intento y otras que no logran quedar embarazadas? ¿De qué depende?

El primer paso está en entender el origen del problema. La mayoría de los análisis de sangre que se piden son incompletos, ya que no suelen incluir todos los tipos de estrógenos y hormonas precursoras que existen en el organismo.

Si estás intentando concebir o te interesa intentarlo a futuro, vamos a repasar distintas variables que influyen en los valores hormonales e impactan en los niveles de fertilidad tanto de hombres como de mujeres. Esta información te ayudará a identificar qué puedes modificar en tu rutina para trabajar en equipo con tu cuerpo y preparar tus hormonas para el desafío.

Sobre las hormonas que nos interpelan

Las hormonas esteroideas (así llamadas porque derivan de una molécula especial llamada "esteroides") juegan un papel fundamental en el funcionamiento de nuestro cuerpo. Se producen en ciertos órganos y glándulas, como los ovarios en las mujeres y los testículos en los hombres, así como en las glándulas suprarrenales, que están ubicadas encima de los riñones.

Algunas de las más importantes:

  1. Estrógeno: Es la principal hormona sexual femenina y está involucrada en el desarrollo de características sexuales secundarias en las mujeres y en la regulación del ciclo menstrual.
  2. Progesterona: También es una hormona sexual femenina y es crucial para el mantenimiento del embarazo y la preparación del útero para recibir al óvulo fertilizado.
  3. Testosterona: Es la principal hormona sexual masculina y juega un papel esencial en el desarrollo de características sexuales masculinas, la producción de espermatozoides y el mantenimiento de la salud sexual en los hombres.
  4. Cortisol: Es una hormona esteroidea producida en las glándulas suprarrenales. Regula el metabolismo, ayuda al cuerpo a responder al estrés y regula la presión arterial.
  5. Aldosterona: Otra hormona producida en las glándulas suprarrenales, que controla el equilibrio de sal y agua en el cuerpo y ayuda a regular la presión arterial.

Todas ellas son transportadas por el torrente sanguíneo y se unen a receptores específicos en las células para cumplir sus respectivas funciones. Para poder hacerlo, estas hormonas necesitan mantenerse en equilibrio.

De todas las posibles hormonas involucradas en cuestiones de fertilidad, es clave prestar atención a la progesterona, dado que es la que facilita la implantación del embrión y suele ser la que con más frecuencia se encuentra disminuida.

¿Qué puede estar disminuyendo los niveles de progesterona y otras hormonas importantes? Veamos:

El rol crucial del colesterol

Normalmente, a nivel coloquial, asociamos el colesterol con el riesgo de infarto, de ACV y de varios otros tipos de problemas. Sin embargo, cumple un rol esencial en la endocrinología.

¿Por qué? Porque el colesterol es la base o el esqueleto estructural de todas las hormonas.

Es tan esencial que constituye un 25% del sistema nervioso. Es más: ¡Todas las hormonas esteroideas se producen a partir del colesterol!

Sabiendo esto sobre todas las hormonas de la reproducción sexual femeninas y masculinas, se vuelve evidente que una disminución del colesterol en sangre, sobre todo el HDL o colesterol bueno, nos pone más en riesgo de tener problemas con respecto a la fertilidad y problemas endocrinológicos, tanto en hombres como en mujeres.

Si, por ejemplo, tomás medicamentos para reducir tus valores de colesterol, estás causando una reducción de todas tus hormonas (esto sucede tanto en hombres como en mujeres).

Los efectos del estrés

¿Qué tiene que ver el estrés con la fertilidad? Muchísimo.

La progesterona es una hormona precursora del cortisol, conocida como la hormona del estrés. Es decir que es muy similar en su forma a la molécula del cortisol y el gran problema que tiene esta similitud entre las dos es que se producen de la misma materia prima. El paso previo a la producción es el mismo para las dos.

Si tenés un elevado nivel de estrés, tu organismo va a necesitar producir más hormona de estrés, o sea, más cortisol. Si tu cuerpo produce más cortisol, te vas a quedar con menos materia prima para producir progesterona. Siempre, ante el estrés, tu organismo va a responder con un mecanismo de supervivencia y va a priorizar el cortisol antes que la progesterona. Por ende, si realizás un análisis de laboratorio y el resultado es la progesterona disminuida y el cortisol elevado, seguramente se trate de este problema.

Para que dimensiones mejor a qué punto modifica tus niveles hormonales, un exceso de estrés puede causar una reducción de progesterona más importante que si te alimentás extremadamente mal.

Entonces, si te estresás de más, necesitás más cortisol y estás usando tus reservas para responder al estrés en vez de producir progesterona… ¿qué podés hacer?

La solución no está en tomar más progesterona, sino en liberar el problema del estrés para acomodar las prioridades del cuerpo. Lo mismo aplica para el colesterol, ya que no se trata solo de eliminar medicación que esté reduciendo tus niveles hormonales, sino de proveer a tu organismo con la materia prima que necesita.

Te cuento qué medidas podés implementar para empezar a moverte en esta dirección:

Sumá ácidos grasos a tu dieta

Muchos alimentos como los frutos secos, olivas y palta permiten aumentar el colesterol HDL ("bueno") y disminuyen el LDL (”malo”). Aceites, nueces y semillas de lino son las mejores fuentes de ácidos grasos que sirven como materia prima para construir tus hormonas.

Lógicamente, el primer consejo que puedo darte si buscas hacer algo que te permita aumentar tu fertilidad, es consumir más cantidad de grasas saludables para tener más HDL.

Más grasa saludable, más HDL, más materia prima para producir progesterona.

"An avocado a day will keep the endocrinologist away"

Balanceá la intensidad del ejercicio

Para generar un cambio a nivel metabólico, el ejercicio es fundamental.

Para el hombre, lo más indicado es diariamente hacer entrenamiento de intervalos con alta intensidad, o HIIT por sus siglas en inglés.

Para la mujer, en la primera semana del ciclo es importante realizar ejercicio más ligero como yoga o pilates, ya que es la semana del ciclo donde menos niveles de hormonas en sangre tendrá. Durante la tercera semana es importante evitar el estrés físico generado por ejercicio muy intenso, y también el estrés mental, dado que es en esta semana donde la progesterona comienza a aumentar, mientras que en la segunda y cuarta semana del ciclo el ejercicio intenso mejora la producción hormonal.

Proporción de grasa corporal en mujeres

Si sos mujer y estás intentando concebir, es importante que tengas en cuenta lo siguiente a la hora de proponerte metas para tu entrenamiento:

  • Una mujer con menos de 12-15% de grasa corporal probablemente tenga desequilibrado su sistema endocrino, ya que en general el porcentaje ideal para la concepción ronda los 21-24%.
  • Por otro lado, en una mujer con sobrepeso el problema puede radicar en que el exceso de grasa corporal y otros factores rompan el equilibrio estrógenos-progesterona en favor de los estrógenos, aumentando la posibilidad de desarrollar patologías como síndrome de ovario poliquístico.

Eliminá toxinas

La fertilidad también se ve afectada por los niveles de toxicidad que tengas en tu organismo. ¿Unos ejemplos?

  • Hormonas artificiales: Rara vez una mujer que toma anticonceptivos orales contesta "SÍ" cuando algún médico pregunta si toma medicamentos. Está tan incorporado en nuestra vida que ni siquiera nos percatamos del efecto que genera recibir hormonas artificialmente. Si consumimos algo que nuestro cuerpo produce, el organismo va a reconocer que en nuestra sangre tiene suficiente y dejará de producirlo (gracias al "feedback" negativo). Este efecto acumulativo por años puede disminuir la capacidad de producción hormonal del organismo, incluso cuando ya no se toma el medicamento.
  • Metales pesados: el mercurio, el cromo, el plomo y el cadmio, entro otros, son disruptores del funcionamiento normal de la glándula hipófisis y del sistema endocrino.
  • Otras sustancias que afectan al sistema endocrino son los lácteos, las carnes procesadas, el BPA y la Soja. Estas causan inflamación, sobre todo a nivel hepático y obviamente en los órganos femeninos, disminuyendo la posibilidad de que una mujer quede embarazada de la manera más natural posible.

La forma más fácil de lidiar con las toxinas y no preocuparse de más, es depurar al organismo con frecuencia.

En vez de obsesionarme con estudiar si se trata de un metal pesado, alcalinidad o acidez, lo mejor que puedo hacer es entender que la depuración para mi organismo es igual en todos los casos. Sacar la basura es un proceso, sin importar cuál sea la basura en cuestión.

Lo que tenés que hacer es adaptar tu alimentación, hacer limpieza hepática y atender los cambios no solo en el cuerpo sino también en los resultados de tus análisis de laboratorio.

Aunque la limpieza hepática sea la más importante para eliminar toxinas, depurar también el intestino delgado y grueso es solo cuestión de sentido común, teniendo en cuenta que la inflamación a nivel intestinal (generada por una mala alimentación o por cualquier otra razón) aumenta el cortisol, lo cuál a esta altura ya sabés que no te conviene.

Todo esto nos lleva a ver que, una vez más, todo está conectado. La fertilidad está estrechamente relacionada con lograr equilibrio. No podemos pedirle a nuestro cuerpo más de lo que le damos ni exigir que vaya más allá de su capacidad. ¿Le estás dando a tu cuerpo el cuidado y los recursos necesarios para que cumpla su función reproductora? ¿Qué cambios podés implementar desde hoy para allanarle el camino?